aprender a despedirse

Aprender a despedirse.¿Por qué tienes que empezar a decir adiós?

Otra vez en la carretera. Otra despedida más.

Vuelvo a estar en movimiento. Han sido tres meses de estancia en este minúsculo punto de la geografía neozelandesa. Franz Joseph, este pueblecito rodeado de jungla, dónde la calle principal te lleva a ver un paisaje de esos de abrir la boca y dejar de parpadear. Ese pequeño pueblecito dónde llueve seis días a la semana y siempre es invierno. Un pequeño pueblecito que quedará en el recuerdo. Y más allá de la belleza de este sitio quedará en el recuerdo por toda esa gente que he conocido. Por toda esa gente de la que me he ido despidiendo.

En este tiempo decenas de personas han pasado por mi vida. Franz Joseph es un lugar de mochileros. Muchos vienen de paso. Muchos otros vienen a trabajar para seguir viajando.  Yo llegue de rebote, llegué para empezar mi viaje teniendo la experiencia de trabajar en un hostel . En este artículo te lo contaba. Aunque al final me quedé más de lo esperado

Y en este tiempo he vuelto a ser consciente de lo importante que es aprender a despedirse. Aprender a ir delimitando tu propio sendero. A decir adiós con la mayor de las sonrisas. A saber que ese adiós es una constante de tu vida. Del cambio. De ese crecimiento personal que nunca para.

¿ Qué es aprender a despedirse?

Aprender a despedirse puede tener muchas connotaciones. Aquí te voy a dar algunas que también van más allá del aspecto social

  • Aprender a despedirse de esos hijos que quieren volar, que quieren crecer, sabiendo que ese despegar es la base de su propio crecimiento.
  • Aprender a despedirse de esa pereza que ha inundado tu vida, de esa comodidad, de esa desgana, de esa desidia y  comenzar a vivir la vida con pasión.
  • Aprender a despedirse de ese entorno social que te frena, que te estanca, que no es sano.
  • Aprender a despedirse de esas actividades, hobbies que  ocupaban tu tiempo pero que ya no te producen interés. Experimentar con los ojos bien abiertos todas esas que vengan.
  • Aprender a despedirse de esa persona que amaste, que besaste, con la que te acostaste cientos de veces.  Con la que tanto te emocionaste.
  • Aprender a despedirse de ese periodo de Universidad dónde tantas experiencias vitales viviste ( o de ese Erasmus dónde tanto gozaste)  y que tanto crecimiento te aportaron. Por cierto, me encanta la palabra gozar, yo gozo, tú gozas, él goza..
  • Aprender a despedirse de ese trabajo que tan poca satisfacción personal te produce.

¿Por que nos cuesta tanto despedirnos?

Después de mucho indagar  y de hablar sobre ellos con otros muchos viajeros que siguen aprendiendo a despedirse creo que hay dos razones principalmente por las cuales nos cuesta tanto, tanto, tanto despedirnos.

  1. El apego.
  2. La “NO” seguridad.

El apego

El apego que generamos inconscientemente a todo lo que nos rodea, más alla de las personas. Un apego que se basa normalmente en la falsa y excesiva conceptualización que hacemos de todo lo que nos rodea. Esa forma de relacionarnos con todo nuestro entorno de una forma tan insana.

He comprobado cómo ese propio apego ha sido una causa de sufrimiento en mi vida. Cómo ha sido una limitación que en ciertos momentos que no me ha permitido disfrutar, que no me ha permitido vivir al máximo, vivir con esa sonrisa. Ese apego que en el Budismo se considera una emoción negativa, un tipo de aflicción mental.Ese apego que en la psicología cognitiva se podía considerar cómo un patrón mental que no nos permite ver las cosas con objetividad. Un apego que puede tener muchas formas.

 Apego a un lugar. Ese vinculo que generas con un lugar. Un lugar que muchas veces se puede convertir en un callejón sin salida.

Apego a unas creencias, a una mentalidad que te limita. Nuestras creencias al final determinan nuestra forma de actuar.

Un gran ejemplo de esas creencias limitantes,que he encontrado a menudo en mi entorno más cercano ha sido la edad.

“Estoy entrando en los 30”. “¿Debería estar pensando en encontrar un trabajo estable?”

Esos dos números. Esos dos números que muchas veces tanto nos limitan, a la hora de soñar, a la hora de seguir aprendiendo, a la hora de seguir descubriendo. Esos dos números que matan nuestra curiosidad.

¿Y si cambiáramos el concepto? ¿Y si medieras tu edad en experiencias vividas? Yo he descubierto que me encanta cumplir años.

 Apego a las personas. Creo que no nos enseñaron a amar. No nos dijeron que somos todos iguales. Iguales de imperfectos, de inacabados. Iguales de  humanos. Así que nos pasamos la vida idealizando. Inconscientemente. Esa mente que vaga, que te cuenta historias sobre cómo los que te rodean deberían de ser, deberían de comportarse.  Esa proyección continua. Esa idealización de tu pareja basada en un mal entendimiento del amor romántico. Basada en lo que la sociedad te dice que es el amor a través de películas, canciones, libros, etc. Esa idealización continua genera vínculos no muy sanos entre las personas.

La” NO” seguridad

Una falta de seguridad basada en el miedo a lo desconocido. El miedo a encontrarnos en unas nuevas circunstancias en nuestra propia vida. Otra vez más esa incertidumbre. El no saber que ocurrirá, el no saber que pasará. Eso que  nos resta siempre. Esa “NO” seguridad que muchas veces reside en nuestra falta de curiosidad, en nuestra falta de interés, en nuestra propia ignorancia. En permanecer con los ojos cerrados, en conformarnos, en aguantar ese dolor de manera continua.

Abordar ese que pasará, ese miedo que tenemos todos  cuando afrontamos nuevas situaciones, te hace crecer inmensamente. Te hace salir de esa zona de confort y entrar en esa zona mágica. Te hace descubrir nuevas personas, nuevas pasiones, nuevos lugares, nuevas formas de pensar,  nuevas formas de ver la vida.

¿Por que debes aprender a despedirte?

Ahora te voy a contar algunos de los beneficios de aprender a despedirse

  1. Te fortaleces emocionalmente. Aprendes a gestionar mejor esas emociones  Fortaleces ese tercer ojo que es el lobulo prefrontal de tu cerebro , allí donde residen esas emociones que muchas veces determinan tu comportamiento..Te haces más resiliente. Empiezas a entender que esos dramas solo los creas tú en tu propia mente.
  2. Aceptas esa transitoriedad de la vida. Esa impermanencia. Ese nada es para siempre, que cuando lo entiendes es maravilloso. Saber que todo pasa, que todo se diluye en el tiempo, que ese cambio es una constante. Y que no hay nada de malo en ello. Al revés de que eso se trata. Que tú eres la maravillosa persona que eres gracias a eso. Que nuevas personas vendrán, que tu forma de pensar ira cambiando, al igual que todo lo que te rodea.
  3.  Aprendes a creer en ti mismo. Conseguir esa independencia de pensamiento.Entender qué es lo que quieres y llevarlo a cabo, a pesar de que eso suponga renunciar a otras muchas cosas, despedirse de muchas otras cosas. Algo muy difícil en la sociedad en la que vivimos. El camino del borrego muchas veces es mucho más sencillo. Aprender a despedirse es aprender a no conformarse.Casi me dijeron loco cuando decidí irme a hacer un voluntariado a un campo de refugiados. O cuando decidí coger la mochila y volara a la otra parte del mundo a empezar con este viaje.
  4. Tus relaciones mejoran. La relación con mi madre nunca había sido tan buena. Y esa relación se ha fortalecido a base de despedidas. Que se lo digan a ella. Mi relación con mi ex-novia, esa persona con la que crecí y con la que me daba besos en los portales mientras los camiones de la basura pasaban, es mejor que nunca. Y es que nunca existió esa relación. Nunca existió hasta que aprendí a despedirme.
  5. Desarrollas esa gratitud. Esa apreciación por todo aquello que te rodea.Ese saber valorar. Te sientes afortunado cuando vuelves a tu pueblo natal, cuando te reencuentras con esos que dejaste en el camino. Cuando ves esos ojos azules de Silvia (mi amarilla y  mejor amiga) después de tanto tiempo. Otra vez, sintiendo esa conexión.
  6. Y creces. Creces mucho. “Crecer es aprender a despedirse”, es una frase que leí de Risto Mejide hace ya un tiempo. Y estoy muy de acuerdo. Y no solo en el sentido social que implica esta frase. Más allá de despedirnos de esas personas a las que queremos y a las que amamos, despedirse de todo lo que te produzca sufrimiento. Despedirte de todo aquello que te corte las alas.
Aprender a despedirse es aprender a volar - Compartir es vivir          

¿ Cómo aprender a despedirse?

Vaya cuestión ¿verdad?. Creo que se podría realizar una tesis a nivel psicológico de que prácticas podríamos llevar a cabo para aprender a desapegarnos , para aprender a despedirnos.

En conclusión, el aprender a despedirse reside en entender ese desapego. Esa libertad en cierta manera sobre todo lo que nos rodea. Esa independencia que cada uno de nosotros  poseemos.

  • Respirando. Cultivando esa percepción más objetiva de nuestra realidad. Para ello te recomiendo que aprendas a respirar. Que te sientes y solo respires. Es una de las técnicas meditativas que  uso y que me han ayudado  a entender  y a funcionar mucho mejor. Es lo que yo llamo el gimnasio emocional.Te hablare pronto sobre esto.
  • Mejorando ese diálogo interno. “Oye, ¿ Y si te despides, que es lo peor que puede pasar?” Ponernos en esos peores escenarios muchas veces nos hace tener más perspectiva. No recomiendo que juegues con esos escenarios si eres una persona que tiende a sobrepreocuparse.
  • Trabajar esa compasión con los demás y con nosotros mismos. Muchísimas veces no podemos despedirnos condicionados por ese sentimiento de autoculpa, de autocastigo.
  • Tirarse al barro. Salir del rebaño de borregos. Tomar tus propias decisiones. Con decisión, sin pensarlo mucho. Porque, ¿Qué es lo peor que puede pasar?. Yo esto lo hice en una misma tarde. Me compre dos billetes de avión, uno a Grecia y otro a Nueva Zelanda. 

Por último remarcar que después de las experiencias vividas creo que ese aprender a despedirse es un continuum en nuestra vida. Que uno nunca deja de aprender a despedirse. 

 


Y hasta aquí lo que quería contarte hoy. ¿ Qué te ha parecido el artículo de hoy? ¿Hay algo de lo que te tengas que despedir? Cuéntamelo en los comentarios.

Para finalizar continuo con este hábito de practicar la gratitud al terminar un artículo. Hoy tengo que dar las gracias a toda esa gente de la que me despido y  de las que ya me he despedido, a toda esa gente que ha pasado por mi vida en estos tres últimos meses( Ahora mismo están pasando por mi mente en forma de flashes cada uno con su característica sonrisa) A esas personas que han determinado mi experiencia en este lugar. Gracias por ser parte de ello.

 

Foto de Edu Lauton

Acerca de Alberto

Soy Alberto, ese que está detrás de Mi Mundo en la Mochila. En los últimos años , viajar me ha proporcionado experiencias increíbles. Aquí quiero mostrarte cómo viajar más por menos y cómo esto producirá consecuencias terribles en tu persona . Actualmente preparando mi gran viaje con billete de ida. Aquí te lo cuento

3 comentarios en “Aprender a despedirse.¿Por qué tienes que empezar a decir adiós?

  1. Hermoso! Gracias por compartir y comparto lo que piensas. Una de las lecciones más difíciles pero más enriquecedoras, soltar, despedirse, dejar ir con gratitud y cariño.

    • Muchísimas gracias Mónica por tu comentario.Totalmente de acuerdo contigo , como dices, es el saber abordar esos momentos difíciles y dolorosos lo que nos hace ser mejores. Aprender a despedirse en cierta manera es saber que nuestra propia felicidad no depende de nada exterior, es saber observar la realidad con la percepción correcta y cómo bien dices es practicar ese amor incondicional con los demás y con nosotros mismos.

      Gracias por dejar tu huella por aquí, un abrazo 😉

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