aprender a respirar

Tómate un respiro, cómo aprender a respirar para mejorar tu bienestar.

Cierra los ojos. Regálate un momento en el día. Y respira. Siente cómo el aire entra por tus fosas nasales, cómo entra en tu cuerpo, cómo se hincha levemente el estómago y cómo sale naturalmente. Nota esa sensación, focalizando toda tu atención en ese momento. En ese regalo que te estas dando ahora mismo. Tómate un respiro por favor.

Escribo estas palabras mientras me encuentro en el ferry de camino a Wellington, capital de Nueva Zelanda, desde cogeré ese avión que me llevará a Balí.


Estos días he vuelto a ser consciente de lo importante que es aprender a respirar. Respirar conscientemente. El poder que esa respiración tiene en nuestro comportamiento, en nuestra forma de gestionar nuestras emociones, en nuestra forma de ver el mundo, en nuestro bienestar.

Hoy en día vivimos sometidos a demasiados estímulos. Demasiada información para procesar continuamente. Demasiadas cosas que hacer en esa lista de tareas.  Se nos pasan los días sin vivirlos. Simplemente actuamos mediante automatismos. Nos estamos convirtiendo en máquinas programadas para reaccionar al medio ambiente que tenemos alrededor. El estrés, la ansiedad, las preocupaciones continuas se están convirtiendo en parte de nuestra vida diaria, en una parte de ese engranaje, de ese píloto autómatico que no apagamos. Dejamos la mente en modo reaccionario, en autorespuesta.

Y cómo consecuencia, los menores problemas nos suponen dramas. Los pequeños roces con las personas que tenemos alrededor se convierten en grandes culebrones difíciles de solucionar.

He tenido muchos problemas pero la mayoría nunca me han pasado
Mark Twain

Realizar esas pequeñas tareas, esos deberes que nos hacen sentirnos realizados se convierten en grandes losas. Ese trabajo que tienes que realizar en casa, ese favor que te pidió un amigo, estas palabras que estoy escribiendo ahora mismo.A consecuencia de ello encontramos resistencia en todas aquellas cosas que no nos agradan en primera instancia. Una resistencia que se convierte en procrastinación. Una procrastinación que se convierte en frustación. Y tu mente sigue reaccionando.

 Apagar el piloto automático

Hoy me he encontrado en esa situación. Por un momento me encontraba en el hostel Atlantis, en Picton , o eso creía. Acababa de llegar de esa gran experiencia que había sido el Luminate festival,había pasado todo el día en la carretera haciendo autostop, hasta cinco coches nos habían recogido a mí y a mi amigo Sebastián  que se había unido en esta parte del trayecto. Estaba exhausto, pero tenía bastante cosas pendientes por hacer para el siguiente día.

“Tengo que hacer el check -in de mi vuelo.”

“Mi madre debe estar preocupada por mí”.

“Debo de poner una lavadora, no tengo calzoncillos limpios después de esta semana.”

“Que no se te olvide imprimir el ticket del ferry.”

“Que no se te olvide limpiar la bolsa de aseo. Esta pringosa a causa de la crema solar” ( Cerrar bien las cremas en vuestras bolsas de aseo por favor)),

“¿Tengo hambre o es simplemente que me estoy agobiando?

“”La ropa hay que secarla ¿verdad?“

“ No he planificado muy bien el viaje a Indonesia ¿No estaré siendo muy despreocupado? Soy un desastre.”

“Anda que esa multa que me pusieron hace una semana,con lo que he sudado para ganar ese dinero.”

“Definitivamente tengo hambre.Ya despúes haré todas esas ”( Ese hambre emocional).

Todos esos pensamientos, todas esas nubes iban viniendo a mi cabeza. De manera que estaba intentando escribirle a mi madre al mismo tiempo que pretendía poner la lavadora y decidir en que hostel me iba a quedar el primer día en Balí. Había dejado el píloto automático en ON. Estaba ansioso, preocupado y no podía disfrutar de todo aquello que iba haciendo. Mi mente estaba simplemente vagando entre una nube y otra. El estrés comenzaba a aparecer. Me estaba perdiendo el momento presente, el hacer cada cosa con disfrute, con amor.

En palabras del psicólogo David Salinas:

“Porque nos hemos dado cuenta de que solemos vivir con el piloto automático puesto. Conversamos con un amigo y en lugar de escucharle recordamos la discusión que tuvimos con nuestra pareja esta mañana. Tratamos de disfrutar de una tarde de domingo y en lugar de eso anticipamos lo mal que nos sentiremos al día siguiente cuando nos despertemos alas 7 de la mañana. Nos perdemos el momento presente. Y el presente es el único tiempo y lugar en el que podemos ser felices, y tendemos sin embargo a irnos a situaciones que nos generan malestar emocional.”

A esto es a lo que el psicólogo evolutivo Robert Wright llama el “Mode default network”. Ese piloto automático.( En esta entrevista con Gary Weber te lo explica en profundidad). El modo en el que se encuentra nuestra mente cuando no prestamos atención a aquello que esta ocurriendo aquí y ahora.  Y te ocurre día a día, muchas veces sin que te des cuenta. Estoy seguro que te vas a ver reflejado en alguna de estas tres situaciones.

  •  Cuando vas caminando por la calle y tu mente empieza a vagar sobre esa discusión que has tenido con tu pareja, con un familiar, con un amigo.
  • Cuando estas en la ducha a la vez que estás intentando decidir que vas a cocinar, a la vez que estás programando el día de mañana, a la vez que tu mente da un salto de un pensamiento a otro.
  • Cuando estás comiendo a la vez que tu mente se focaliza en lo horroroso de este mundo. Comer al mismo tiempo que se ven las noticias no es que ayude precisamente en este aspecto.

Multitud de situaciones cotidianas, en las que no vivimos, en las que solo generamos preocupación o ansiedad. Ese exceso de pasado que nos causa preocupación, que hace que entremos en esa rueda de emociones negativas. Ese exceso de futuro que nos causa ansiedad, que nos agita, que nos estresa.

Entonces, ¿Cómo podemos estar más focalizados en el momento presente?¿Cómo podemos disfrutar de las pequeñas cosas? ¿Cómo podemos domar esa mente para que este aquí y ahora?

Aprender a respirar. Tómate un respiro.

La respuesta es muy sencilla. Respirando.

Utilizar la respiración como anclaje del momento presente. De lo que esta ocurriendo alrededor. De lo que esta ocurriendo en tu mente.

Mindfulness, meditación de la conciencia plena o cómo yo  lo voy a llamar en este caso:

Aprender a respirar. Practicar la atención .Tu gimnasio emocional.

Creo que ya es hora para  que comencemos  a cuidar nuestra salud mental tanto cómo nuestro cuerpo. Porque las adicciones, los trastornos mentales, las emociones negativas son la causa de ese total descuido del funcionamiento de nuestra mente De una percepción errrónea de la realidad que nos lleva a estados que solo nos causan sufrimiento.

Hay cierto escepticismo hacia los conceptos que he citado anteriormente. Se tiene la creencia en occidente que la Meditación, ya sea de cualquier tipo tiene una característica espiritual. Una espiritualidad que causa rechazo. Pero esto no es así. Yo ya lo he comprobado en mis propias carnes. Y   durante los últimos treinta años , la evidencia científica esta demostrando todos los beneficios que esta práctica, esta forma de ejercitar tu cerebro puede tener en tu bienestar, en tu vida.

A continuación te voy a dar unas pautas muy sencillas para utilizar esa respiración. Para empezar a ser consciente. Para que apagues ese piloto automático.

  1. Ponte cómodo, sentado en la posición que quieras, con los brazos reposando sobre tus muslos.
  2. Realiza dos inspiraciones profundas y exhala todo ese aire.Percibe como los hombros se relajan
  3. Cierra los ojos. Pon atención a todos los sonidos que te rodean.
  4. Comienza a ser consciente de tu respiración. Focaliza tu atención en la inhalación (en como entra el aire), como se nos infla la barriga y en cómo ese aire  sale. Nota el aire en tus fosas nasales.Si tu mente se va a cualquier otro pensamiento, volvemos gentilmente a poner el foco de la respiración, sin agobiarnos. Es totalmente normal. Mantén en el foco en tu barriga.
  5.  Solo dos minutos. Realiza este mismo procedimiento durante dos minutos.

Este es un ejercicio muy sencillo que hará que mejores tu atención, que te estreses menos,que estés más presente y que con la práctica continuada provocará cambios cerebrales ( Plasticidad cerebral o neuroplasticidad) que incrementarán tu bienestar. En mi caso, aparte de mi práctica meditativa diaria,  intento realizar este ejercicio antés de cualquier actividad en la que necesite estar concentrado, en él que necesite prestar atención. (Antes de ponerme a escribir lo he estado realizando.)

La clave es empezar por ese pequeño hábito, de manera que no necesitaremos grandes niveles de motivación para ir a ese gimnasio emocional. Tan solo dos minutos.Prueba una semana y luego si quieres ve progresando.

Ahora es tu turno. Dos minutos. Tan solo dos minutos. Dos minutos para cuidar tu mente. Dos minutos para prestar atención. Dos minutos de gimnasio emocional. Te lo agradecerás.

Lo puedes hacer ahora mismo. Ya sabes cómo. ¿ Recuerdas?

Cierra los ojos. Regálate un momento en el día. Respira. Siente cómo el aire entra por tus fosas nasales, cómo entra en tu cuerpo, cómo se hincha levemente el estómago y cómo sale naturalmente. Nota esa sensación, focalizando toda tu atención en ese momento. En ese regalo que te estas dando ahora mismo. Tómate otro respiro por favor.


Termino este artículo practicando esa gratitud tan necesaria en nuestras vidas. En este caso ese agradecimiento va para toda esa gente que conocí en esa experiencia de ocho días de la que disfrute inmensamente , porque el Luminate más que un festival es una gran experiencia de vida.

Voy a citar a algunos de ellos. A Emma,esa aventurera que me recogió en medio de la carretera y con la que compartí el inicio de esa aventura. A Victor, ese francés que me ofreció su tienda de manera totalmente altruista al poco de conocerlo. A Tarn, Kelly, Sam, Margie,Mario, Mikel y a todos esos voluntarios que estuvieron colaborando  conmigo para que todo marchará sobre ruedas en esa zona dónde todo el mundo respiraba conscientemente, el Chill Lounge.

Y por último, a todos esos magníficos ponentes que nos dieron esos talleres con los que aprendí tanto.

Y es que si algo he comprobado durante todo este tiempo fuera, es que al final el viaje lo determinan las personas que encuentras en el camino. Más allá de esos paisajes, de esas ciudades, de esos monumentos, lo que te produce más plenitud son esas personas. Esas personas que te hacen sonreír, que te hacen descubrir, con las que aprendes, con las que sigo creciendo.

 

¿ Que te ha parecido el artículo de hoy?¿ Te has sentido reflejado  en alguna de las situaciones citadas? ¿Vas a comenzar a apagar ese piloto automático?

Cuéntamelo en los comentarios.

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Foto de Eli Defaria.

Acerca de Alberto

Soy Alberto, ese que está detrás de Mi Mundo en la Mochila. En los últimos años , viajar me ha proporcionado experiencias increíbles. Aquí quiero mostrarte cómo viajar más por menos y cómo esto producirá consecuencias terribles en tu persona . Actualmente preparando mi gran viaje con billete de ida. Aquí te lo cuento

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