las emociones se contagian

Las emociones se contagian. Cómo las personas que te rodean te contagian diferentes emociones.

¿ Te has parado a pensar quienes son esas personas con las que te rodeas normalmente? ¿Cómo son esas personas?¿ Cuales son sus principales valores y principios? ¿Que emociones te transmiten?

¿ Te has parado a pensar cómo tu estado emocional influye a aquellos que te rodean?

¿ Contagias alegría y predisposición?

¿ O contagias el desánimo, la pereza, la constante queja?

Jin Rohn acoto la frase:

” Eres la media de las cinco  personas con las personas que pasas más tiempo”.

Esto se ha aplicado constantemente dentro del mundo de la productividad personal , del emprendimiento. Esa frase representa de una manera muy clara la influencia social en nuestro comportamiento, en nuestros hábitos.

Así mismo creo que es una frase totalmente aplicable al mundo de las emociones.

Yo diría que,  emocionalmente, eres la media de las personas con las que más tiempo pasas.

Emocionalmente, eres la media de las cinco  personas con las que más tiempo pasas. - Compartir es vivir          

Esto es algo que he comprobado durante mi experiencia, mezclándome con todo tipo de gente, investigando nuestro comportamiento en el día a día. Mi propio comportamiento.

El contagio emocional

Podíamos definir el contagio emocional cómoLa tendencia automática que tiene el ser humano a sincronizarse emocionalmente  con aquellos que le rodean mediante expresiones, vocalizaciones,  posturas”. Se ha llevado a cabo muchos estudios en este campo. En cómo la expresión facial de aquellos que nos rodean afectan nuestra respuesta emocional. En cómo tendemos a sincronizar nuestros movimientos y nuestra forma de vocalizar con las personas con las que nos relacionamos.

En este estudio , John T. Cacioppo, investigador especializado en neurociencia social, junto a Elaine Hatfield, profesora de psicología en la Universidad de Hawai, hacen una revisión más profunda sobre el contagio emocional . Una revisión de diferentes estudios acerca del contagio emocional.  

Desde una perspectiva evolucionaria, el contagio emocional es vital para la supervivencia. Por ejemplo cuando un animal es amenazado por su depredador,  se produce una respuesta emocional procedente de la parte más primitiva del cerebro. Una respuesta que es percibida por toda la manada que les alerta del peligro.

Por otro lado, investigadores de la Universidad de Chicago en un interesante experimento observaron como un grupo de ratas  se agitaban y comenzaban a entrar en un estado de estrés cuando observaban a otras ratas que ya estaban estresadas. (Estudio)

Este contagio emocional  lo vivimos en el día a día. En el trabajo, en nuestra casa, en nuestro ambiente social más cercano. En la forma de comportarse de todos aquellos que nos rodean. Sus gestos, su expresión facial , su forma de moverse. Cuando llegas a casa y de repente percibes que  a tu pareja, que a tu madre, que a tu compañero de piso,  le ocurre algo. No sabes cómo, pero lo sabes.  Lo notas. Lo sientes.  De repente tu expresión facial empieza a cambiar.  Comienzas a preocuparte.

Neurótico yo, neurótico tú.

En occidente, vivimos en un mundo de neuróticos. De estrés, de ansiedades, de depresiones, de enfermedades mentales que no se conocen en otras partes del mundo.De mentes agitadas buscando siempre una ocupación. De correr y correr. De una  neurosis continua.

Una neurosis que nos vamos contagiando unos a otros. En una rueda que no para.

Las emociones se contagian sí, pero cómo te comento,  esto es un arma de doble filo. Porque podemos contagiar emociones positivas y podemos contagiar emociones negativas. Podemos desprender alegría pero también podemos ir dejando rastros de preocupación a nuestro paso.

Esto no significa que siempre tengas que estar  siempre feliz,  contagiando buenas energías( lo que sería muy deseable)  ya que es complicado en el mundo que vivimos  y más en nuestra sociedad occidental entrar en ese estado de plenitud.

Esto significa que debemos:

  • Aceptar la realidad tal y cómo es. Aceptar nuestras emociones tal y cómo son.
  • Estar presente con nuestras emociones. De saber que igual que aparecen, desaparecen. 
  • Ser vulnerables. De no intentar  esconder nuestras emociones bajo tierra mediante placeres sensoriales. De ser sinceros con ellas.
  • Ser auténticos. Si te gusta cantar, canta. Cuando transmites tus pasiones,, transmites positivismo, transmite alegrías.
  • Ser más cercanos. Dar más abrazos,  regalar más halagos( que por cierto, son gratis), besar sin miedos Transmitir más cariño, más amor (de la forma que sepas). Aumentar esa capacidad de amar con total ecuanimidad. Al fin y al cabo, ser más humanos.

Feliz tú, Feliz yo.

En mi última experiencia realizando un voluntariado en un centro de meditación ( Realicé un periodo de servicio de 10 días en el mismo centro dónde realicé el retiro de 10 días Vipassana), volví a conocer esas personas que te hacen crecer. A personas auténticas.  Personas que son ejemplos de cómo ser felices. Personas que saben cómo  transmitir esas emociones positivas.  Personas que gestionaban sus emociones con auténtica responsabilidad y madurez. Personas con grandes historias detrás.

Aceptar tus emociones. Ser conscientes de su impermanencia.

Steve, 59 años,  vivía en London y ahora estaba viajando unos meses por Nueva Zelanda. Había viajado por toda Asia durante su juventud. Tenía tres hijos y hace tres años volvió a U.K. después de haber estado 10 años viviendo en Japón. Actualmente, Steve no se encontraba en “el mejor momento de su vida en este momento”. Sin embargo, Steve había aceptado con total responsabilidad sus emociones. Y a pesar de su actual situación, era un hombre que contagiaba alegría, que contagiaba positivismo,  que contagiaba una paz increíble. Además tenía un gran sentido del humor.

Tuvimos grandes conversaciones acerca de la impermanencia, la transitoriedad de cada momento en nuestra vida. De ese mismo carácter  que tienen nuestras emociones. De lo importante que es mantener el equilibrio. La relatividad de “lo bueno” ,la relatividad de “lo malo”. De lo importante que es cultivar esa ecuanimidad en todos los distintos periodos de nuestra vida. De saber que nunca hay “un mejor momento en tu vida”. Que ni el pasado fue mejor, ni el futuro lo será. Que el mejor momento lo estas viviendo ahora mismo.

Lo más complicado es entender que todo pasará. No apegarnos a ningún momento, a ninguna situación. 

Steve compartió habitación conmigo durante 10 días y fue un auténtico maestro de vida. Así mismo se lo decía.

Además nos regalo  una clase de Yoga en la que salí totalmente “extasiado de calma, de tranquilidad”. No sé si hay drogas que pueden tener tales efectos.

La necesidad de sonreirle a los problemas.

Heidí, kiwi,  58 años, 1,56 de estatura apróximadamente, era” la carcajada en persona”.  La flexibilidad auténtica ante cualquier contratiempo. Heidi había tenido una vida muy dura.  Muy muy dura, desde que fue una niña( en varios aspectos en los que no voy a entrar). Pero fue una persona muy fuerte que siempre buscaba una salida. Un gran ejemplo de resilencia. Heidí  había estado viviendo  un autobús( menuda mansión) los últimos seis años. Se dedicaba a diseñar jardines y a todo “lo relacionado con las plantas”. Heidi era una experta en vivir con la  ” boca abierta”, contagiando buenas emociones.

Alberto, estaba aburrida de lo que estaba haciendo,vendí mi casa y me compré un autobús.

Un gran ejemplo de proactividad, de vivir con sentido. De vivir con una actitud positiva.

El poder de las buenas palabras. 

Lo bien que sienta algunas palabras.  Y lo que nos cuesta pronunciarlas.

 Que bien lo has hecho. Felicidades. Te lo mereces. Gracias. Eres increíble. Oye, muchas gracias. Eres fantástico. Tienes talento.

Pero cuidado. No se trata de ir alabando falsamente a las personas.

  • Se trata de apreciar.
  • Se trata de mostrar gratitud.
  • Se trata de olvidarte de tu ego para ser capaz de reconocer las virtudes y las buenas acciones en los demás.

En esto Chrissie era una gran experta. Tenía 51 años, se dedicaba a la permacultura y estuvo cocinando conmigo en ese centro de meditación. Era una profesional en mostrar esa gratitud tan necesaria. Era un ejemplo de lo que es saber apreciar la voluntad, el buen trabajo y el talento de los demás. Siempre tenía buenas palabras para todos. Contribuyo de una manera enorme a que el ambiente en esa cocina fuera excelente.

Alberto , you are amazing, me gritaba después de que terminará de amasar un pan en el que estuve experimentando.

Nos invitó a pasar unos días en su casa después del periodo de servicio.  Cinco días en los que meditamos, hicimos yoga, bebimos mucho zumo de fruta (tenía todo tipo de arboles frutales) y  nos reímos, nos reímos mucho. Cinco días de auténtico crecimiento. Unos días que se quedarán para el recuerdo.

Las emociones se contagian. ¿Que emociones te contagian las personas que te rodean? ¿Que emociones les contagias a ellos?

Ahora te voy a plantear un pequeño ejercicio.

Pregúntate ¿ Quienes son esas personas que te rodean? ¿ Cómo son esas personas?

  • ¿Son personas que sonríen?
  • ¿ Son personas con sentido del humor?
  • ¿Son personas “optimistas”?
  • ¿Son personas auténticas?
  • ¿ Son personas que tienden a empatizar?

O por el contrario.

  • ¿ Son personas que constantemente se están quejando?
  • ¿Son personas que encuentran problemas allá donde van?
  • ¿ Son personas con un gran miedo a la incertidumbre? ¿ Que el futuro los martiriza?
  • ¿Son personas que siempre están rumiando aquello que sintieron en el pasado?
  • ¿Son personas que solo piensas en su propio bienestar? 

Ahora pregúntate. ¿que emociones te transmiten esas personas?

Después de reflexionar sobre quienes son esas personas,  párate un segundo.

Ahora viene un ejercicio más complicado, porque vas a tener que ser sincero contigo mismo ( algo que nos cuesta muchísimo). Plantéate las mismas preguntas siendo tu el sujeto de la pregunta.

  • ¿ Eres una persona optimista? ¿ Eres una persona que sonríe con facilidad?
  • ¿Tiendes a preocuparte en exceso? ¿Eres poco empático?

Y ahora pregúntate  ¿que emociones transmites a esas personas que te rodean?

 Porque esto también es responsabilidad nuestra.  Porque tu también eres una de esas personas. Porque esto no puede ser un alegato para  convertirnos en víctimas emocionales de nuestro entorno. Podemos ser responsables de hacer que ese medio ambiente, que esas personas que nos rodean se contagien de nuestras sonrisas. De nuestro entusiasmo. De nuestro positivismo


Hasta aquí el artículo de hoy. ¿ Que te ha parecido? ¿Te has parado a pensar cómo ciertas personas te contagian diferentes emociones? ¿ Has pensado alguna vez cómo tus propias emociones influyen en otras personas? Comparte tus impresiones en los comentarios. Me encantará responderte.

Y ya sabes, si te ha gustado el artículo y crees que le puede ser útil a otra persona, no dudes en compartirlo por redes sociales en los botones de tu izquierda


Por último continuo ese ejercicio de gratitud al que le dedicó estas últimas líneas de cada artículo. Hoy doy gracias por ese sol que ha calentado mi piel después de comer y que me ha hecho sentir cómo en casa, cómo en Murcia, cómo en España. Porque debemos aprender a valorar esas pequeñas cosas. A apreciar esos pequeños instantes que hacen que la vida sea maravillosa.

Foto de Alberto Aroca. Escapada a una playa en esos cinco días que pase con esta gran tribu.

Acerca de Alberto

Soy Alberto, ese que está detrás de Mi Mundo en la Mochila. En los últimos años , viajar me ha proporcionado experiencias increíbles. Aquí quiero mostrarte cómo viajar más por menos y cómo esto producirá consecuencias terribles en tu persona . Actualmente preparando mi gran viaje con billete de ida. Aquí te lo cuento

1 comentario en “Las emociones se contagian. Cómo las personas que te rodean te contagian diferentes emociones.

  1. Hola Alberto!
    este es el artículo en el que ves plasmados todos esos momentos de introspección que llevas haciéndote toda la vida, pero que nunca has conseguido visualizar en su conjunto y al mismo tiempo.
    Gran aporte el de hoy, donde mientras te leía parecía que estaba contigo sintiendo ese sol que nos conecta más allá de la distancia, tan sólo con cerrar los ojos.
    Gracias compañero, se te echará de menos en el curro este verano.
    Nos vemos en el camino Alberto 🙂
    Luis

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